Pensar que un solo recuerdo aguarda aferrada al tiempo, con la fuerza de la fe, y la ingenuidad de la condena en afán de libertad.
Pensar que hace tan poco, ni la esperanza daba aliento a estas ganas de ser. Pensar que hubo tiempos en los que la rabia de la vergüenza y el miedo en la cara del desconocimiento, daban tregua a la razón de mis años, que no era de ser así. Y pensar, ya para que pensar, que mas me daría el recuerdo que el tiempo me lo da ahora.
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