lunes, 28 de septiembre de 2020

Para que esté contigo

El nombre que encontró, me gusta. A ver, venidera suerte de mañanas, ya son aquellos que morian? ya dejaron de ser los que viven? ¿Por quien ahora muestras tus rasgos de fuerza? ¿volviste a caer? ¿qué fondo tocaste esta vez? Soy ahora, una y otra vez, sigo aquí encargándole mis deudas a mi futuro yo. Vine a servir de ventana, entre mi verdad y mi realidad. Hay que conocernos un poco mejor, pequeño antaño que corre en tus venas. Recordemos juntos la virtud que nos invitó a vivir el día que nuestro mundo nos huyó. ¿Que quieres creer? cuéntame lo que quieras que yo te creeré, soy tu reflejo amigo, tu vinculo de carne y hueso, que no huirá. Yo te cuento por donde sigue el camino, y aunque ciego de inocencia, seguiré arrastrándome hasta respirar de la verdad, esa que me haces ver huir. A ver tus manos, ¿te cuentan la historia que escribiste? a ver el recuerdo, son las penas. Yo vago en estos rumbos con total comodidad, donde el timón toma cualquier dirección, que más da a donde quiero ir, si mi isla favorita siempre está ahogada. Yo no entiendo, y no pretendo entender, una noche en la sala, una tarde con la vista sobre tu rostro, mis manos sobre las tuyas, las tuyas sobre mi pecho, este sobre mi corazón, mi corazón entre tus manos. Alguna noche un sueño me llevará a ti nuevamente, será mi lugar de origen en esta interminable desrazonabilidad entre cada letra que aquí vino a posarse. Es ahora noche, mi mas común pero especial noche, en este sueño la veré, y tengo la certeza, solo debo abrir los ojos, y ella estará allí, por que por esta noche ella a decidido venir a regalarme y infaltable ausencia. Ahora nutre mi existencia con tus recuerdos desmedidos, y que de su existencia en mi ya no tienes ni idea.