Sentado y concentrado vacilan los segundos que torpes y tropezando entre mis manos se van haciendo tan inciertos como la última vez de quien no empezó.
Me explican las ataduras de tus venas las razones que abrazan el resignado duelo por quien ya no siente, estoy parcialmente muerto.
Al contacto de mi calma más oscura, mi relajo desenfrenado de excusas y de todo lo que se considera insuficiente, te grito vida mía que la dicha se me presentó en la forma que menos esperé. Tan gentil y frágil, reporto ensueños olvidados en cajas vacías, si lejanía debe ser estupenda, como la sazón de este tema.