Hay algo aquí, son fieras de horrendas caras. Hay otra cosa por allá, es una difusa silueta femenina, no distingo si sigue con vida o si ni siquiera alcanza a ser recuerdo. Sus manos tiemblan cuando la distingo, quieren acariciar a las fieras los quiere domar. Me escapo de la historia de mis años, me quedo quieto en un entrañable presente a deshojar recuerdos teñidos de olvidó para quedarme solo con el que me diga que aún respiras. Lo cierto, y dándole todo el valor que le puedo dar a esa palabra, es que todavía te extraño, a ti, a esa silueta que ahora apenas le alcanza la vida para exhalar el aire que tomo por última vez el día que le presenté a mis fieras.
Preferiría decir tu nombre, hablarte y olvidarme de todo, pero sigo en mi sueño, aún no despierto, creo que aún habrá tiempo, siempre las cosas se hacen tarde cuando no despiertas. Quiero despertar.