Habia sido fiel a la causa de lustroso ropaje, me mal en caminé con razones indefendibles, y me crié oyendo voces a segundos de oír su último eco. No la busco en belleza, no me creo la verdad, no escapo para sentirme vivo, y no existo para servir a mi camino. Soy solo letra, solo reflejo, y solo alma que grita entre voces que los idiomas del corazón creyeron oír alguna vez. No me iré a ningún lado, tengo una vida que me sujeta a este mundo.